Mostrando entradas con la etiqueta Soy un mongolo que ha escuchado FFTL 800 veces y lo peor es que me quedan otras 800 como mínimo. Mostrar todas las entradas
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Hoy hace un año que esta canción entró en mi vida.
No va a salir nunca.
Ni de la mía ni de la de cualquiera cuyo camino haya cruzado el mío.
Recuerdo esa noche en Bristol viendo esta performance de mierda, tan quiero y no puedo de la Janet del Rhythm Nation. Quizás haya sido el momento más importante de mi vida. :D
We gotta fight. No matter how hard it geeets. We gotta fight, yeeeaaaah.
Hace 3 días que he vuelto de Málaga pero ayer regresé a ella en sueños. Estaba en el aeropuerto de Málaga hablando con alguien (no recuerdo quién era exactamente pero podría ser Baby Spice) cuando un avión aterriza a un metro de mí, rollo coche que aparca, y sale de él Cheryl Cole. Se monta una que ni te cuento. Decenas y decenas de jovencitas detrás de ella, gritando su nombre, diciéndole lo mucho que la aman y admiran. En cuanto Chezza pasa por mi lado, yo empiezo a caminar a su vera (dejando a Baby o quién quiera que fuese tirada como una mierda) y las chicas que aclamaban a Cheryl se quedan atrás, muy comprensivas ellas, sin decir ni mú, sabiendo lo importante que es para mí tener un ratito a solas con una de mis mayores ídolas ever.
Thanks, girls. (K)
No sé qué cojones le digo a Cheryl que la tía va y me toca el brazo y me dice “Manuel V (la Cheryl dice mi apellido porque es evidente que se lo sabe de toda la vida pero no es plan de ir divulgándolo por aquí, que esto no es Sálvame), you are very lucky”. Y yo: “Aha”: Y la Chezza otra vez me dice “Manuel V, you are very lucky”. Me lo repitió como 500 veces.
Thanks, Cherola. (L)
Y ya está.
La verdad es que había pensado que después de haber visto el vídeo de Not Myself Tonight, hoy sería el día perfecto para comentar lo que me parece que está siendo esta nueva etapa de Christina. Pero he considerado que mi sueño-truño es mucho más interesante que todo lo que está haciendo la payasa ésta ahora mismo.
Aún recuerdo la mañana (el alba) del lunes 7 de septiembre del año pasado cuando estaba como un poseso (maricón) delante del ordenador esperando que saliese “la canción de Cheryl”.
Resulta que conocí a las Girls Aloud relativamente tarde (cuando sacaron Tangled Up). Fue escuchar Close to Love y hacerme fan del grupo pero, let’s face it; lo que realmente me molaba de él era Chezza. I don’t know why. Supongo que por ser la más guapa. Desde entonces esperaba el día que pisase ella sola un escenario sin las otras cuatro que molan, sí, pero tampoco (me) importan mucho.
Bastó una puta escucha para que Fight For This Love me volviese loco y no tuve oídos para otra cosa ese puto día. Me encantaba todo del tema; el sickH, la estructura que tiene que parece que vaya deslizándose de un verso a otro, el hecho de que a veces crees que está siendo cantada por Janet Jackson, el loOooOve del primer estribillo, las ganas que tenía la pobre Cheryl de salvar algo que estaba condenado como hemos podido comprobar recientemente, esa cruzada anti-cruising con el “love ain’t no walk in the p-oo-aark”, el middle 8 que en un verso resume mi punto de vista sobre la vida: “I don’t know where I’m heading but I’m willing and ready to go” y sobre todo, el último estribillo con ese “No matter how hard it geeeeets” en el que no sabes si Cheryl ríe, llora o simplemente tiene problemas de digestión.
La escuchaba (la escucho) a todas horas y pronto la gente de mi alrededor se refirió a ella como “La canción de Manu”, juas, cosa que me molaba porque sí, era mi canción. Todos tenemos canciones que nos recuerdan a ciertas personas; Bad Romance me recuerda a Rasca y Pica, Por la Noche me recuerda a Ginger, Rincón Exquisito me recuerda a mi amor platónico, Hoy Me Iré de Casa me recuerda a Baby, You Ain’t Right me recuerda a una puta,… Y yo sé que todo aquél que me conozca se acuerda de mí cuando oye los primeros segundos de este tema. Sin ir más lejos, la semana pasada, el pijo del que hablé en mi última entrada (con quien no tengo contacto desde mayo) me envió un sms diciéndome que había escuchado a Cheryl Cole en los 40.
Lo mejor de todo es que a mí me recuerda a estos últimos 6 meses de mi vida, que no sé si serán los más felices pero que sí me han llevado a donde estoy. Y creo que no exagero mucho si digo que hoy en día mi vida es lo más. O por lo menos, lo que siempre quise que fuese.
Cheryl es Dios. No hay belleza más perfecta ni voz más sexy (una vez retocada y filtrada, claro está) en el mundo. Además, mola saber que aunque esté actuando en un estadio lleno de gente, gentecilla y gentuza y encabece las listas de las mujeres más deseadas del planeta, ella sigue siendo muy de andar por casa. O de caminar por mansión, que viene a ser lo mismo.
Nadine casi es Dios. La verdad es que es la única que puede tener algo de talento (aunque la palabra talento le queda grande a ella y a todas), canta ella sola la mitad de los jits del grupo, ha salido con mastodontes bastante buenorros y está posando las 24 horas del día. Yo me la imagino sentada en el váter, con una mano sobre la cintura, poniendo morritos y mirando al horizonte como si estuviese buscando la luz al final del túnel.
Kimberley tiene voz de mongola y hay veces en las que me da asco escucharla porque me imagino a una niña de 12 años en una fiesta del colegio, sin gracia ninguna pero con una gran sonrisa y toda la ilusión del mundo mientras los demás la miramos esperando que se caiga, que le falle el micro o que se derrumbe ante nuestras miradas llenas de odio y asco. Pero Kimba también es la amiga feílla y torpona que siempre nos viene bien tener al lado para ir resaltando por la vida porque nunca se sabe cuando te vas a cruzar con el hombre de tus sueños. Así pues, tendría que haber un lema del tipo: “¡Pon una Kimba en tu vida!”.
Nicola es la esperanza de millones de adolescentes feas que no sirven ni para asustar y que sueñan con ese día en el que un afamado productor se fije en ellas y las convierta en una estrella. Es un poco una Barbra Streisand sin voz. Otra razón para amar a Nicola es el “Hello, did you call me?” de “Whole Lotta History”: ¡Los pelos de punta!
Un día Sarah desaparecerá de la faz de la tierra y en ese momento haremos como hicimos con Michael Jackson: la amaremos y le perdonaremos que sea la persona más repugnante del universo y que se coma la mitad del Out of Control ella sola. Sólo por eso hay que amarla.